Estoy seguro que más de una vez al salir de una sala de cine habéis escuchado esta frase: “La película está bien, pero yo me he leído el libro y es mucho mejor”. Y si somos sinceros con nosotros mismos, estoy seguro de que alguna que otra vez, esta frase hemos sido nosotros mismos los que la hemos pronunciado. Pero es comprensible, en leer un libro invertimos mucho más tiempo y esfuerzo que en sentarnos en una sala de cine para que nos cuenten la misma historia.

Un gran libro basado en una gran película, y no al revés.
Además cuando un guionista o un director hacen una adaptación de un libro a la pantalla, siempre tienen que decidir qué se pone y qué se quita, y ahí es en donde reside nuestro descontento, ya que cuando nosotros leemos un libro, decidimos el ritmo con el que queremos disfrutar de la historia, o donde dejar “en pausa” la lectura para terminar de digerir una escena y por supuesto que el libro te deja decidir cuáles son tus pasajes preferidos; pero el cine no te da esas opciones ya que siempre veremos la historia desde el punto de vista de otra persona y ni hablar de parar para asimilar nada, así es el cine: espectáculo en movimiento.
Pero ya que hoy nos encontramos en el día del Libro, me parece muy propio romper una lanza por las adaptaciones Cinematográficas. Ya que por muy demonizadas que estén, hay que decir que han hecho mucho más por introducir a personas al vicio de leer, que muchos programas de fomento a la lectura. Como prueba solo hay que hacer un repaso de las últimas películas más taquilleras de los últimos años y veremos que curiosamente coinciden con auténticos Best Sellers. Por ejemplo: ¿Cuántos adolescentes hemos visto leer la saga entera de Crepúsculo después de haber visto su adaptación cinematográfica? ¿O los libros de Harry Potter? ¿O los recientes Los juegos del hambre? y no solo los adolescentes caen en la lectura inducida por el cine, ahí tenemos a la Oscarizada El señor de los anillos, El Hobbit, la trilogía de Millennium o sin ir más lejos el clásico de Víctor Hugo, Los miserables. Libro que siempre se me había atascado, pero que estas navidades, aprovechando la escusa de que estrenaban la película, me obligué a leer solo para poder decir toda clase de pedanterías al salir de ver la peli. Y también para disfrutarla más, claro.
En el fondo, el día del libro, está íntimamente relacionado con los libros, ya que el 23 de Abril es el aniversario de la muerte de dos maestros de la literatura como son William Shakespeare y Miguel de Cervantes. El primero es uno de los autores más adaptado a la gran pantalla, de hecho más de la mitad de las películas que conocemos están basadas en Romeo y Julieta, esa historia de amores imposibles, de familias enfrentadas, pero siempre, siempre acaba bien…en el cine.
Y Don Miguel de Cervantes tiene el curioso honor de ser el autor de la denominada “adaptación maldita”, ya que a día de hoy nadie ha podido adaptar a la gran pantalla su obra más conocida y universal: El Quijote.
Y eso que ha habido muchos intentos, uno de los más antiguos fue el Orson Welles que estuvo 30 años, de 1955 a 1985, intentando intermitentemente, adaptar y rodar este clásico, sin poder siquiera encontrar financiación para hacerlo realidad; y el más reciente de todos fue el protagonizado por Johnny Deep como Sancho y dirigida por Terry Gilliam, de esta se llegaron a rodar algunas escenas, pero primero el actor que hacía de Don Quijote, el francés Jean Rochefort se lesionó en la cadera y no podía montar a caballo, algo bastante necesario en este personaje y después de una inundación y posterior incendio que destruyó por completo los decorados y material técnico, provocó que este proyecto también se tuvo que abandonar. Pero lo bueno es que dejó un curioso documental llamado Lost in La Mancha que cuenta las peripecias de este no-rodaje.
Cierto es que se llegó a rodar un Musical llamado El hombre de La Mancha, protagonizado por Sophia Loren y Peter O’Toole e incluso una serie de televisión con Fernando Rey como Don Quijote y Alfredo Landa como Sancho, pero sintiéndolo mucho en este caso, televisión no es lo mismo que cine. Y un musical tampoco es exactamente una adaptación fidedigna de la obra, de hecho no creo que nadie se imagine a Cervantes escribiendo la partitura. Así que como decía antes, a día de hoy, los dos tomos de El Quijote siguen sin poder ser adaptados al cine, algo que quizás haga más grande e interesante este libro.
No me gustaría terminar este artículo sin destacar que algunas veces, la película logra superar a los libros en los que se basa. Libros que cuentan con una buena historia, pero con un pobre desarrollo, que mas adelante y gracias a la habilidad de los guionistas, directores e incluso actores, han pasado a la memoria cultural colectiva.
Por ejemplo: El silencio de los corderos, película en la que Anthony Hopkins da vida de una forma a un Hannibal Lecter, que su creador literario Thomas Harris ni siquiera creía posible. También habría que destacar a El Padrino un clásico entre los clásicos, sacado de una novela con muchos agujeros y que curiosamente después del estreno dio un prestigio a su autor Mario Puzo, que sin la adaptación al cine jamás hubiese tenido. Cadena perpetua, Blade Runner, El resplandor, Cuenta conmigo, Ben-Hur, Tiburón, El hombre que pudo reinar, Trainspotting, El club de la lucha e incluso Psicosis son películas que son infinitamente mejores que las novelas de donde proceden.
Con lo que creo que puedo decir que los Libros y el Cine, no creo que estén reñidos en absoluto, de hecho son como una curiosa relación de pareja en donde a veces parece que nunca se van a entender y otras veces, en cambio, uno termina las frases del otro.
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