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En ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott, encontré un travelling un tanto peculiar. En una de las más famosas secuencias de la película (y del cine en general) Ridley debió verse en un dilema: Quiero utilizar un movimiento de travelling pero las vías son imposibles de esconder, y el espacio es tan reducido que es imposible utilizar una SteadyCam…
Una de las soluciones más imaginativas que he visto en una película ha sido la adoptada en este caso: ¡Integrar las vías del travelling como elemento del decorado!
En éste caso era fácil puesto que nos encontramos en la nave espacial Nostromo y ya sabemos que en el espacio todo vale. Un trabajo excepcional de los departamentos de arte, fotografía y maquinistas que permitió que nadie se diera cuenta del truco en las salas. Bueeeno, y del Sr. Scott también.

