Etiquetas
Anne Hathaway, Batman, Christopher Nolan, El caballero oscuro: La leyenda renace, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Michael Caine, Morgan Freeman, The Dark Night Rises
Una de las secciones que más abandonadas tengo en el blog es la de críticas de cine y, como no sólo de notícias vive el cinéfilo, qué mejor película para comentar que El caballero oscuro: La leyenda renace.
Con la culminación de la saga de Batman dirigida por Christopher Nolan han surgido elogios y emociones entre sus seguidores y entre los críticos. Lo cierto es que ésta tercera parte es diferente a las anteriores en muchos aspectos.
El tono oscuro que caracteriza al personaje enmascarado al que da vida Christian Bale se ha tornado en un drama personal, el de Bruce Wayne, que adopta las sombras del murciélago teniendo, me atrevería a decir, más escenas nocturnas que el propio Batman que, en esta tercera entrega, es objeto de muchos planos abiertos e incluso diurnos (también en las luchas) lo que entorpece al personaje y le hace parecer más humano y menos mito. Quizá Nolan tomó ésta decisión para hacer notar el duro desgaste físico sufrido por Wayne en el transcurso de los años como héroe nocturno.
Ello nos lleva a pensar que a un héroe ‘real’ el paso del tiempo le afecta tanto como a cualquier otro y ese es uno de los motivos por los que el multimillonario pierde su propia identidad sumido en una depresión durante años y, tal vez, anhelando la muerte puesto que se ve incapaz de seguir luchando física y mentalmente.
El resto de personajes de la película también son conscientes de ello, lo que entristece las relaciones y el mundo interior de todos ellos.
Michael Caine, como siempre, borda el papel de Alfred. En esta ocasión un personaje profundamente dolido y mucho más dramático que a lo que estamos acostumbrados puesto que el único ser querido que le queda está empeñado en encontrar un destino que parece inevitable.
Anne Hathaway, de la que no sabía qué esperar como Selina/Catwoman, resulta que hace un gran trabajo intepretándola. Tal vez, eso sí, Continuar leyendo »


