Santa is coming to town


No soy muy amigo de hacer listas, pero si lo pensamos bien, la navidad es una época idónea para ello, no paramos de hacerlas. Hacemos listas para ir a comprar, para saber que regalos queremos, a que familiares hay que visitar y hasta para saber cuántos invitados vamos a tener en casa. Vamos, que es un no parar de listas. Pero realmente a mi estas listas me aburren y a veces hasta me ponen triste, ya que toda elección lleva implícita unos cuantos descartes y eso va radicalmente en contra del espíritu navideño.

Quiero que se me entienda bien, no estoy hablando de un espíritu navideño con
connotaciones religiosas, ni siquiera metafísicas, simplemente hablo de esa
convención social en la que todos hemos decidido que en Navidad solo pueden pasar cosas buenas y estamos dispuestos, más que en cualquier otra época del año, a hacer todo lo posible por el bien común. Y curiosamente decidimos pensar en los demás en la época del año que estamos hasta el cuello de listas y mas agobiados; de verdad que el ser humano es una criatura muy compleja.

¡Que bello es vivir! de Frank Capra
¡Que bello es vivir! de Frank Capra

Y como todos sabemos el cine no deja de ser un reflejo de la realidad, así que en Navidad tiene preparado para nosotros todo un arsenal de cine cargado de buenas intenciones. Porque seamos sinceros, a que si os pregunto: ¿Cual es la película que sabemos que si o si, van a poner en la tele estas navidades? En seguida os va a venir a la cabeza ¡Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946) Una película que año, tras año vemos en nuestro salón y no podemos evitar emocionarnos con la historia de un hombre llamado George que, agobiado por su situación y reputación, decide quitarse la vida tirándose desde un puente. Visto esto desde un cielo católico, deciden enviar a un ángel para que ayude a George a entrar en razón y no se quite la vida. Toda la película transcurre íntegramente durante la Nochebuena. Es el autoproclamado clásico navideño por excelencia: llena de buenas intenciones, con personajes adorables y con un final no apto para diabéticos. Pero la verdadera razón de porque todas las navidades ponen esta película en todas las televisiones y cinefórums del mundo es que en 1946 cuando la película fue filmada, los derechos de autor se mantenían por ley durante 28 años, y podían ser renovados por otros 28 años mediante el pago de la renovación. Sin embargo, un error administrativo evitó que el copyright fuera renovado correctamente en 1974. Así que esta película, pasó a ser de dominio público. De esta forma Hollywood nos hizo un regalo navideño, sin pretenderlo, claro.

En esta lista debe incluir una película que vi ya de mayor, cuando la navidad pierde algo de su magia. Y que para mí es una de las mejores películas de la historia del cine. Me refiero a Plácido (Luis García Berlanga, 1961) Una película que cuenta la historia de Plácido, un hombre que acaba de ser contratado para que recorra la ciudad en Nochebuena con una estrella navideña en su motocarro, mientras va pensando en cómo podrá pagar la primera letra del mismo. Mientras, Ollas Cocinex patrocina una subasta a la que acuden artistas Madrileños para invitar a cenar un pobre en casa de cada familia de ricos. La idea de esta película nace a partir de la campaña franquista de “Siente un pobre a su mesa”, que pretendía hacer crecer en el pueblo el sentimiento de caridad hacia los pobres y desheredados, pero que simplemente, tal y como demuestra Berlanga, solo sirve para limpiar conciencias burguesas.

Plácido de Luis García Berlanga
Plácido de Luis García Berlanga

Está claro que la Navidad es una época de sentimientos a flor de piel, no olvidemos que ya en 1843, Charles Dickens, escribió su famoso Cuento de Navidad. Que no dejaba de ser un intento de inculcar un poco de humanidad en una sociedad inglesa que estaba viviendo las consecuencias de la Revolución Industrial con muchos niños y niñas huérfanos, o sometidos a unas condiciones laborales inhumanas. Es por ello que este relato se ha convertido en la historia mas adaptada de la historia del cine, desde una muy literal como Scrooge (Brian Desmond Hurst, 1951) hasta una muy divertida como Los fantasmas atacan al jefe (Richard Donner, 1986).

Y ya para terminar esta lista me gustaría añadir un película reciente, que seguramente los cinéfilos más puristas se tiren de los pelos y me pongan en busca y captura, al verla incluida en este artículo. Me refiero al nuevo clásico navideño Love Actually (Richard Curtis,2003) Una película perfecta para ver en compañía estas navidades, llena de buenos momentos, con una gran dosis de romanticismo y de amor a todos los niveles, no solo de pareja, si no de madres, amigos y hasta alguna que otra desinteresada intervención de un ángel disfrazado de Mr. Bean. Para mí una película, más que recomendable y entretenida. Que a fin de cuentas es lo que yo le pido a una película de sobremesa navideña.

Sé que se han quedado por el camino muchas películas desde Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick,1993), hasta El día de la bestia (Álex de la Iglesia,1995) pasando por Solo en casa (Chris Columbus, 1990) y como no por Eduardo Manostijeras (Tim Burton, 1990). Todas ellas películas magníficas con la Navidad como telón de fondo. Pero lo que realmente me gustaría encontrar en un futuro no muy lejano, es una lista de películas que cuenten más o menos estas mismas historias, pero en cualquier época del año, ya que eso significaría que hemos decidido ser buenos y sensibles no solo cuando el Corte Inglés nos lo pide. Ese es mi deseo navideño. Que suenen ya las campanillas.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Albert dice:

    A pesar de que no estoy seguro de si lo de “apreciar Love Actually como la gran película que es” va con segundas, ¡¡¡os deseo a todos una muy feliz Navidad!!!

  2. Pues yo, para pelis con espiritu navideño… me quedo con Jungla de Cristal 😉
    Y me alegro ve volver a leeros a ambos por aquí!

  3. Albert dice:

    Y fíjate que me pongo a leer el artículo y no salgo de mi asombro: “¿Se nos ha puesto tiernecito Carlitos con motivo de la Navidad?” Hasta que llego a “Love actually” y ahí sí que sí que me digo que “NO”. Y luego me repito: “NO y NO: ÉSTE NO ES CARLOS”. Y acierto.

    Mi primer impulso es criticarte el artículo, Christian, pero esta vez no lo voy a hacer. En primer lugar porqué me alegra que hayas vuelto a postear, en segundo porqué el susodicho está muy bien (también me encanta “Love Actually” y añado que, por extensión, Richard Curtis (y me da igual que me busquen, capturen y encierren por ello)) y, en tercer lugar, y como bien apuntas, porqué es Navidad. Así pues, añadiré en la lista de cosas pendientes el meterme contigo, digamos para pasadas las fiestas…

    …Fiestas que, por otra parte, un servidor pasará haciendo un montaje que grabé a tres cámaras de una representación teatral de la también mencionada “Cuento de navidad” de Dickens. Me meto en cada frega’o… Debe ser ese espíritu navideño del que hablas, que hace que sea difícil negarse a hacer un favor… Pero como apuntas la tontería de ser altruista se termina con los turrones, y entonces ya volverá egoismo y yo podré criticarte… ¡Qué ganas! 😉

    1. Christian Feijóo dice:

      ¿Quien eres y donde está Albert-o?

      1. Se me había olvidado comentarte, Christian, que Albert és un romántico empedernido. Así que no es de extrañar que aprecie Love Actually como la gran película que es.

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