Cine Español. ¿Y eso qué es?


Desde hace ya muchos años doy clases de cine y cada semana me gusta preguntarles a mis alumnos sobre las películas que han visto recientemente. Porque doy por hecho que cuando alguien estudia cine, debe ver cine. Y más cuando estamos hablando de algo vocacional, ya que como siempre digo, todavía no conozco a un padre que diga eso de “Ay hijo, mejor estudia cine, que abogados ya hay muchos”.
Pero lo realmente triste, es que semana tras semana, solo escucho a mis alumnos decir que han ido al cine a ver películas que son, en su mayoría, Norteamericanas. Algo que puedo llegar a entender, aunque solo sea por el marketing brutal que sufrimos cada día para que cuando vayamos al cine, sea para ver el blockbuster de moda.
Así que me armo de valor y pregunto ¿Quién ha visto alguna película española últimamente? Y ya no me refiero a la última semana, si no a un periodo de tiempo más amplio, por desgracia bastante más. Y ahí es cuando comienza el cachondeo, los bufidos y las malas caras, hasta que alguien suelta el tópico más grande de esta industria “A mí, es que no me gusta el cine español”.

cine español
Y eso de verdad, me cabrea mucho. Porque normalmente quien se atreve a soltar esa frase para conseguir las risas de sus compañeros, no ha visto una película española en años. Simplemente repite el tópico que le ha escuchado a otra persona. Llegados a este punto siempre me veo obligado a usar un silogismo básico de nivel uno, que es devolver la pregunta con una serie de preguntas. Primera pregunta ¿Así que no te gusta el cine español? Respuesta: No. Segunda pregunta ¿Y tú ahora estás estudiando para dirigir cine? Respuesta: Si. Tercera y última pregunta ¿Y no te das cuenta que cuando tú dirijas cine, la gente lo va a llamar cine español? Respuesta: Ehhhh…¡Pero el mío será mejor!
Y ojalá pudiese creerme eso, pero todos sabemos que es mentira, porque para poder mejorar algo, primero hay que conocerlo a fondo. Porque con el cine español, para algo muy curioso, todo el mundo lo critica sin verlo, pero nadie hace lo mismo con otras artes ¿Alguien ha escuchado alguna vez la expresión “No me gusta para nada la pintura de este país” o “Cada día odio más a los escritores españoles”? No, ¿Verdad? Pues eso significa que nuestro cine, lleva encima un estigma que muy pocos saben de dónde viene, pero muchos no pierden tiempo en sumarse a él.
El problema es que para hablar del cine español metemos todo en un mismo saco. Cosa que no hacemos con las cinematografías de otros países, simplemente recordar que el sobrevalorado cine Francés ha hecho obras de arte como Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) y cosas como “Astérix y Obélix contra César” (Claude Zidi, 1999), exactamente como en España, donde hemos realizado películones como “En la ciudad sin límites” (Antonio Hernández, 2002) y cosas innombrables como “Pápa Piquillo” (Álvaro Sáenz de Heredia, 1999). Como veis he intentado coger ejemplos de los mismos años para que nadie sospeche de las comparaciones.

Alfredo Landa
Otra frase muy repetida cuando se aborda este tema es recurrir a pseudo armas arrojadizas como “El Landismo” o “Pajares y Esteso”, tres representantes de un tipo de cine, que se hacía en este país y que aunque parezca mentira, era el más taquillero de la época, por encima de grandes películas americanas. Eso no se lo puede negar nadie. Era el cine que gustaba y el público así lo demostraba en taquilla. Porque películas como “No desearás al vecino del quinto” (Ramón Fernández, 1970) hicieron ir a las salas a 4.300.000 espectadores, algo difícil de ver hoy en día. En estas películas se representaba al típico macho ibérico de la época: ignorante, obsesionado por las mujeres y reprimido sexualmente. A mi modo de ver un nada sutil reflejo de esta sociedad, que para poder ver “algo de carne” tenían que cruzar la frontera y esperar a ver si ya habían estrenado la última de “Emmanuelle” (Just Jaeckin,1974).
Otra de las frases más usadas es esta de “En España todas las películas van de putas, maricones y guerra civil”. Algo que, otra vez, solo nos molesta si habla de nosotros, porque películas sobre la guerra de secesión americana, la guerra de Vietnam o cualquiera de las dos guerras mundiales, hay año sí y otro también y se nos cae la lágrima de emoción al ver a esos aguerridos guerreros luchando por sus ideales. Por favor, un poco de criterio.

almodovar-en-la-edad-de-oro
Y por si alguien aún no se había dado cuenta, lo de “Putas y maricones” es un ataque directo contra las películas de nuestro director más premiado y respetado en todo el mundo, Pedro Almodóvar. Un hombre que durante la transición se atrevió a hacer un tipo de cine concreto, para una época muy específica de la historia, y que dio voz a una realidad humana que había estado escondida y perseguida. Algo que, como seres humanos, tendríamos que estarle eternamente agradecidos, pero en vez de esto, lo reducimos todo al absurdo y nos quedamos con las tonterías. Pero eso si, después vemos “Priscila, reina del desierto” (Stephan Elliott, 1994) y nos entran ganas de subirnos a una carroza el día del orgullo gay. Otra vez, haciendo gala de esa frase bíblica que dice que “Nadie es profeta en su tierra”.
Por mi experiencia, a veces sospecho que el problema no está en el cine español, si no en la actitud de quien lo ve, o mejor dicho de quien no lo ve y lo critica igual.
Buen verano a todos y a ver mucho cine de todo tipo y sobre todo sin ningún tipo de prejuicio. El cine es cine, aquí y en cualquier parte, lo hay malo, bueno y regular. Y lo mejor es que como dice mi abuela “Filliño, en esta vida de todo se aprende”.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Muy acertado el post.
    Lo que pasa es que es muy cierto eso de que si oyes a alguien hablando bien de España… probablemente es que es extranjero. Y eso se traslada, por supuesto, al cine español.
    Hay grandes películas en este país que han quedado en el olvido para las nuevas generaciones, pero desde El verdugo de Berlanga (1963) que receintemente ha cumplido 50 años, hasta Lo Imposible de J.A. Bayona (2012), por mencionar una superproducción de éxito, ha habido grandes joyas que vale la pena revisar.
    Y si bien es cierto que se necesita un cambio de modelo para producir más y mejor, en la actualidad sigue haciendose muy buen cine. De hecho la lástima es que los mejores directores, guionistas y técnicos se están largando de España debido a las duras imposiciones fiscales que sufre nuestro oficio. Lo que favorece más aun a la invasión cinematográfica norteamericana, pero esto… ya es otra historia.

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